Por Naomi Klein, Lauren Feeney

Publicado por The Intercept, 8 abril 2018

Dirección original:  https://theintercept.com/2018/03/20/puerto-rico-hurricane-maria-recovery/

Nota del traductor: La versión original de este artículo en inglés comienza describiendo la obra de la Fundación Casa Pueblo, entidad ambientalista con sede en Adjuntas, Puerto Rico. Versiones expandidas se han publicado desde la fecha de traducción. Se omiten esas partes y tomamos el escrito en los detalles referentes al título del artículo. Los asteriscos (*) señalan mis propias notas aclaratorias añadidas). -- Wallice J. de la Vega

Cuando el huracán María azotó Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017 los puertorriqueños comenzaron inmediatamente a preocuparse debido a los capitalistas del desastre que rápidamente entran a comprar baratamente los servicios públicos y las propiedades playeras.

(...Introducción...)

También hay una versión muy distinta de cómo Puerto Rico debe rehacerse radicalmente después de la tormenta y esta está siendo adelantada agresivamente por el gobernador Ricardo Rosselló en reuniones con banqueros, desarrolladores de bienes raíces, traficantes de la moneda electrónica (“cryptocurrency”) y, por supuesto, la Junta de Supervisión y Administración Financiera, organismo no electo de siete miembros que ejerce el control supremo de la economía de Puerto Rico.

Para este poderoso grupo la lección que María trajo no se trata de los peligros de la dependencia económica ni de la austeridad en tiempos de perturbación. El problema real, argumentan, es la posesión pública de la infraestructura de Puerto Rico, la cual carece de los incentivos apropiados del mercado libre. En vez de transformar esa infraestructura de modo que esta le sirva verdaderamente al interés público, ellos argumentan a favor de que esta se venda a precios de liquidación a jugadores privados.

Esta es solo una parte de una amplia visión que ve Puerto Rico transformándose en una “economía de visitantes”, una con un estado reducido radicalmente y muchos menos puertorriqueños viviendo en la isla. En su lugar habría decenas de miles de “individuos de alto valor neto” de Europa, Asia y Estados Unidos, atraídos a mudarse permanentemente por una abundancia de concesiones contributivas y por la promesa de llevar una vida tipo resort de cinco estrellas dentro de enclaves completamente privatizados todo el año.

En cierto sentido ambos son proyectos utópicos: por un lado la visión de un Puerto Rico donde la riqueza de la isla es administrada cuidadosa y democráticamente por su gente y por otro lado el proyecto libertario que algunos están llamando “Puertopía” (*Fusión de Puerto Rico y utopía) que se está conjurando en elegantes salones de hoteles de lujo en San Juan y ciudad de Nueva York. Uno es un sueño enraizado en el deseo de un pueblo de ejercer su soberanía colectiva sobre su tierra, electricidad, alimento y agua; el otro es un deseo de una pequeña élite de apartarse totalmente del alcance del gobierno, liberada para acumular ganancias privadas ilimitadas.

Mientras viajaba por Puerto Rico, desde granjas y escuelas sostenibles en la región central montañosa hasta la antigua base naval de Estados Unidos en Vieques, hasta un legendario centro de ayuda mutua en la costa oriental, hasta antiguas plantaciones azucareras convertidas en el fincas solares en el sur, encontré estas dos visiones muy distintas del futuro apresurándose a adelantar sus respectivos proyectos antes que se cierre la ventana de oportunidad que abrió la tormenta.

En el núcleo de esta batalla hay una pregunta simple: ¿Para quién es Puerto Rico? ¿Es para los puertorriqueños o para los de afuera? Y después de un trauma colectivo  como el huracán María, ¿quién tiene el derecho a decidir?

La invasión de los puertopians

Anteriormente este mes, en el decorado hotel Condado Vanderbilt en San Juan, el sueño de Puerto Rico como una utopía financiera estuvo en plena muestra. Del 14 al 16 de marzo el hotel fue anfitrión de “Puerto Crypto”, oferta “de sumersión” de tres días sobre las monedas electrónicas y “blockchain” (*registro de las transacciones digitales de la moneda electrónica, la cual es almacenadas en “bloques” que se crean continuamente) con un enfoque especial en porqué Puerto Rico “será el epicentro de este mercado de múltiples trillones de dólares”.

Entre los presentadores estuvo Yaron Brook, director del instituto Ayn Rand, quien presentó “Cómo la desregulación y el blockchain pueden hacer de Puerto Rico el Hong Kong del Caribe”. El año pasado Brook anunció que se mudó de California a Puerto Rico, donde, según dijo, pasó de pagar un 55 por ciento de sus ingresos en impuestos a pagar menos de un 4 por ciento.(1)

En otros lugares de Puerto Rico cientos de miles de puertorriqueños todavía estaban viviendo con linternas; muchos todavía dependían de FEMA para ayuda alimentaria y la línea directa de salud mental de la isla todavía estaba sobrecargada con personas llamando. Pero dentro de la conferencia en el Vanderbilt, con todos sus asientos vendidos, hubo poco espacio para ese tipo de noticias depresivas. En vez, los 800 asistentes -- que venían frescos después de escoger entre el “yoga y meditación del amanecer” y el “surfear mañanero” -- escucharon a altos oficiales como Manuel Laboy Rivera, secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, hablar sobre todo lo que Puerto Rico está haciendo para convertirse en el supremo patio de juegos de los millonarios y billonarios de la moneda electrónica recién acuñada.

Es una oferta que hace años el gobierno puertorriqueño le ha estado haciendo a los de los jets privados, aunque hasta recientemente estaba orientada principalmente al sector financiero, Silicon Valley y otros capacitados para trabajar dondequiera que puedan tener acceso líneas electrónicas. La oferta va como sigue: “No tienes que entregar tu ciudadanía estadounidense ni siquiera abandonar técnicamente Estados Unidos para escaparte de sus leyes contributivas, regulaciones o fríos inviernos en Wall Street. Solo tienes que mudar a Puerto Rico la dirección de tu compañía y disfrutar de una tasa contributiva sorprendentemente baja del 4 por ciento -- una fracción de lo que pagan las corporaciones aun después del reciente recorte contributivo de Donald Trump. Todo dividendo pagado a residentes puertorriqueños por una empresa con sede en Puerto Rico también son libres de impuestos, gracias a una ley aprobada en 2012 (*en PR) llamada Ley 20”.

Los asistentes a la conferencia también se enteraron de que si ellos mudan su propia residencia a Puerto Rico no solo podrán surfear todas las mañanas, sino que también ganarán vastas ventajas de impuestos personales. Gracias a una cláusula del código de rentas internas federal los ciudadanos estadounidenses que se mudan a Puerto Rico pueden evitar pagar el impuesto federal sobre ingresos por todo ingreso obtenido en Puerto Rico. Y gracias a otra, la Ley 22, ellos pueden también aprovecharse económicamente de en una gama de concesiones contributivas y exenciones contributivas totales que incluyen pagar cero impuesto en ganancias de capital y cero impuesto en dividendos emitidos a fuentes en Puerto Rico. Y mucho más: todo esto es parte de un esfuerzo desesperado de atraer capital a una isla que está en bancarrota funcional(2).

Citando al billonario magnate de los fondos de cobertura John Paulson, dueño del hotel donde se llevó a cabo Puerto Crypto: “Puedes esencialmente minimizar tus impuestos de una manera que no puedes hacerlo en ningún otro lugar del mundo”.(3) O como lo dijo la sede de internet de los evasores de impuestos, Premier Offshore: “Todos los demás paraísos fiscales deberían simplemente cerrar. ... Puerto Rico la sacó del parque ... hizo lo mejor en la historia y dejó caer el micrófono” (*gesto coloquial en señal de triunfo).(4)

Con un viaje al trabajo de solo 3 horas y media entre Ciudad de Nueva York y San Juan (o menos dependiendo del jet privado), lo único que se requiere para entrar en este esquema es aceptar pasar 183 días del año en Puerto Rico, es decir, el invierno. Vale la pena notar que los residentes puertorriqueños no solo están excluidos de estos programas, sino que también pagan impuestos locales muy altos.

Manuel Laboy usó conferencia para anunciar la creación de un nuevo consejo asesor para atraer a la isla negocios del blockchain. Él elogió los bonos de los estilos de vida que le esperan a los asistentes si siguen a los autodenominados “puertopians” que ya han dado el salto. Según dijo Laboy a The Intercept, para los entre 500 y 1,000 individuos de alto valor neto que se han mudado a la isla desde que las exenciones tributarias fueron aprobadas hace cinco años -- muchos de ellos optando por comunidades cerradas con sus propias escuelas -- todo esto se trata de “vivir en una isla tropical con gente excelente y clima excelente y piñas coladas excelentes”. ¿Y por qué no? “Estarás como en esta vacación interminable en un lugar tropical donde en realidad estás trabajando. Esa combinación, creo, es muy poderosa”.

¿Cuál es el nuevo lema para este nuevo Puerto Rico? “El Paraíso Rinde”. Para enfatizar el punto los asistentes a la conferencia fueron invitados a la “Cryptocurrency Honey Party”, con bebidas y canapés con temas del polen y una oportunidad de compartir con Ingrid Suárez, Miss Teen Panama 2013 y competidora en el próximo Caribbean’s Next Top Model.

La “minería” de monedas electrónicas (*significa los métodos de crear y acaparar monedas, lo que ha creado un tipo de “fiebre del oro”) es una de las fuentes de emisiones de gas de tipo invernadero de mayor crecimiento en el planeta, con el consumo eléctrico de la industria aumentando todas las semanas. La moneda electrónica consume aproximadamente la misma cantidad de electricidad anual que Israel, según el Bitcoin Energy Consumption Index(5). La ciudad de Plattsburgh, Nueva York, recientemente aprobó una prohibición temporal después que los costos eléctricos locales ascendieron repentinamente(6). Se asume que muchas de las compañías que actualmente se están mudando a Puerto Rico harán su minería de monedas en otros lugares. Aun así, la idea de convertir en “el epicentro de este mercado de múltiples trillones de dólares” -- basado en la peor manera posible de desperdiciar electricidad -- en esta isla que no puede mantener sus luces encendidas para su propia gente es una idea estrambótica que está planteando crecientes preocupaciones por el “criptocolonialismo”.

Parcialmente para calmar estos temores, Puerto Crypto hizo un cambio de nombre de último momento a uno menos imperial, “Blockchain Unbound”, aunque este no pegó. Además para algunos en el criptogrupo la atracción de mudarse a Puerto Rico sobrepasa la versión de Laboy del paraíso. Tras María, con terrenos vendiéndose aun más baratos, con bienes públicos siendo subastados a precio de liquidación y billones en fondos federales de desastre fluyendo a contratistas, algunos sueños distintamente más grandiosos para la isla han comenzado a surgir. Ahora en vez de simplemente ir de compras de mansiones en comunidades vacacionales los puertopians están buscando comprar segmentos de terreno que sean lo suficientemente grandes para comenzar sus propias ciudades -- con todo y aeropuertos, puertos de yates y pasaportes... todo operado con monedas electrónicas.

Algunos lo llaman “Sol”, otros lo llaman “Crypto Land” y hasta parece que tiene su propia religión: una desordenada mezcolanza de la supremacía de la riqueza de Ain Rand, la nobleza obligada de los filantrocapitalistas, la seudoespiritualidad de la ceremonia del Hombre en Llamas y escenas medio recordadas de haber visto “Avatar” mientras se estaba endrogado. Brock Pierce, el niño actor convertido en criptoemprendedor que sirve como el gurú de facto del movimiento, es conocido por decir aforismos de la Nueva Era como “un billonario es una persona que ha impactado positivamente las vidas de un billón de personas”. Estando en una expedición de bienes raíces explorando localidades para Crypto Land, él supuestamente gateó hasta el “seno” de un árbol de ceiba, enorme especie que es sagrada para muchas culturas indígenas, y “besó los pies del viejo”.(7)

Pero no se equivoque: la verdadera religión aquí es la evasión de impuestos. Como le dijo recientemente a su audiencia en YouTube un joven criptotraficante antes de mudarse a Puerto Rico a tiempo para enviar su declaración de impuestos: “En realidad tuve que buscarlo (a PR) en el mapa”.(8) Luego admitió que había tenido un “choque de culturas” al enterarse que los puertorriqueños hablan español, pero dirigió a los espectadores que piensan seguir su ejemplo que le pongan una “aplicación de traductor de Google a tu teléfono y estarás listo para proceder”.(9)

La convicción de que los impuestos son una forma de robo no es nueva entre los que se imaginan haberse hecho ricos solos por sí mismos. Aun así hay algo acerca de hacerse rico rápidamente con dinero que uno mismo literalmente creó (o “minó”) que le da una dosis especialmente grande de superioridad moral a la decisión de no dar nada de vuelta. Como le dijo al New York Times Reeve Collins, puertopian de 42 años de edad: “Esta es la primera vez en la historia de la humanidad que alguien, excepto reyes y gobiernos o dioses, pueden crear su propio dinero”. Así que ¿quién es el gobierno para quitarle a ellos parte de este?

Como raza, los puertopians, en sus chanclas y pantalones cortos de surfear, son un tipo de primo holgazán de los “Seasteaders” (*colonizadores del mar), movimiento de libertarios ricos que durante años han estado confabulando para escaparse de las garras gubernamentales comenzando sus propias ciudades-estados en islas artificiales. Todo aquel que no le guste pagar impuestos ni ser regulado podrá simplemente, como dice el manifiesto de la colonización del mar:  “votar con su bote”.

Para aquellos que albergan estas fantasías separatistas randianas (*tipo Ain Rand), Puerto Rico es una carga más fácil. Cuando se trata de impuestos y regulaciones para los ricos, su gobierno actual se ha rendido con entusiasmo inigualable. Y no hay necesidad de pasar por el problema de construir sus propias islas en complejas plataformas flotantes; como se dijo en una sesión de Puerto Crypto: Puerto Rico está listo para ser trasformado en una “criptoisla”.

Claro, distinto a las ciudades-estados con las que los Seasteaders fantasean, el Puerto Rico del mundo real está densamente habitado por puertorriqueños vivos. Pero FEMA y la oficina del gobernador han estado haciendo lo más que pueden para encargarse de eso también. Aunque no ha habido un esfuerzo confiable de contabilizar las corrientes migratorias desde el huracán María, unas 200,000 personas presuntamente han abandonado la isla, muchos de ellos con ayuda federal.

Este éxodo fue presentado originalmente como una medida temporal de emergencia, pero desde entonces ha sido aparente que la despoblación es intencionada y permanente. La oficina del gobernador de Puerto Rico predice que durante los próximos cinco años la población de la isla experimentará un “declive acumulativo” de casi un 20 por ciento.

Los puertopians saben que todo esto ha sido difícil para los locales, pero insisten que su presencia será una bendición para la devastada isla. Brock Pierce argumenta (sin ofrecer detalles) que la moneda electrónica ayudará a financiar la reconstrucción y el espíritu emprendedor puertorriqueño, incluyendo la agricultura y la electricidad local. El enorme drenaje intelectual que actualmente sale de Puerto Rico, él dice, está ahora siendo contrapesado por la “ganancia intelectual” gracias a él y a sus amigos evasores de impuestos. Durante una conferencia de inversiones en Puerto Rico, Pierce observó filosóficamente que “es en estos momentos, cuando experimentamos nuestras mayores pérdidas, que tenemos nuestras mayores oportunidades de recomenzar y mejorar”.

El propio gobernador Rosselló parece estar de acuerdo. En febrero él le dijo a una audiencia en Nueva York que María había creado un “lienzo abierto” sobre el cual los inversionistas podrían pintar su propio mundo de sus sueños.

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Notas:

            (1) https://www.theblaze.com/podcasts/heres-why-this-theblaze-contributor-is-leaving-the-us-and-it-has-to-do-with-taxes

            (2) https://www.forbes.com/forbes/welcome/?toURL=https://www.forbes.com/sites/laurengensler/2015/02/11/puerto-rico-new-age-tax-haven/&refURL=https://www.google.ca/&referrer=https://www.google.ca/

            (3) https://www.youtube.com/watch?time_continue=4&v=oueuFOssfVc

            (4) http://premieroffshore.com/changes-puerto-ricos-act-20-act-22/

            (5) https://digiconomist.net/bitcoin-energy-consumption

            (6) https://motherboard.vice.com/en_us/article/8xk4qv/bitcoin-ban-plattsburgh-coinmint-mining

            (7) https://www.nytimes.com/2018/02/02/technology/cryptocurrency-puerto-rico.html

            (8) https://www.youtube.com/watch?v=-OV1C4gFFVE&t=2s

            (9) https://www.youtube.com/watch?v=cJCWpLJm3ew

 

 

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