RESEÑAS

"El texto que nos ofrece Jusino de la Vega es cautivante… Nos trata cuestiones a las que constantemente buscamos una respuesta satisfactoria — a veces sin encontrarla — en los textos clásicos y en constantes pláticas sobre estos temas. Nos mantiene en un constante reto según nos adentramos en la reflexión de sus ideas, en las que entrelaza tópicos de la física, la filosofía de la ciencia y la espiritualidad. Es un texto fascinante que ya nos hacía falta. Les aseguro que tendrá un lugar privilegiado en la biblioteca de todos los asiduos estudiosos de temas metafísicos y espirituales. ¡Lo recomiendo sin vacilación!”.

Dr. Víctor López-Tosado, Presidente-Fundador
Instituto de Estudios e investigaciones Psíquicas
San Juan, Puerto Rico


“Un libro que desafía la sabiduría convencional haciéndonos reevaluar las enseñanzas que han sido repetidas por generaciones. Resonancia Universal es el libro espiritual más controversial de la última década”.

Marcos Stein, Alibris Books


“Este libro está destinado para un ser humano de una mentalidad superior que no tema escudriñar los misterios del Cosmos y del Ser”.

Licenciado Jorge Rovira,
Testigo de los procesos
del Cosmos

Resonancia Universal es un espacio diseñado para ofrecer información sobre este libro y sobre mí como su autor, aparte de exponer ante tu consideración los temas que esta obra trata. Entiendo que la información contenida es esta obra podría ser muy polémica para la mayoría de las personas, pero eso no debe disuadir a los verdaderos buscadores de conocimiento espiritual. Mi mayor interés es presentar conceptos más profundos que lo encontrado en las religiones y en las filosofías espirituales comunes y para que pueda servir de estímulo en el camino hacia el conocimiento. Resonancia Universal presenta la realidad según percibida dentro de los parámetros de mi experiencia, lo que significa que este material no es presentado como una realidad absoluta. Te invito a leer esta página, compartir tus opiniones y expresar tus reacciones.
Wallice


TEMAS PRINCIPALES
PRÓLOGO E INTRODUCCIÓN
CICLOS UNIVERSALES
CONCEPTO ETERNIDAD
EL SER
ANALOGÍA, ALEGORÍA, MITOLOGÍA
ENERGÍA RESONANTE
RESONANCIA PERCEPTIBLE
RESONANCIA ABSTRACTA: MÚSICA
RESONANCIA VISUAL
OPINIÓN ALTERNA SOBRE UNIVERSO HOLOGRÁFICO
RESONANCIA CROMÁTICA


CICLOS UNIVERSALES
La premisa subyacente de este escrito es que vivimos en un universo cíclico y por ende todo... TODO lo exitente está sujeto este esquema. Según nos explica en estos tiempos la astrofísica, los cuerpos celestes tienen varias fases cíclicas de existencia correspondientes a formación, desarrollo, clímax, decaimiento y disolución. Tal secuencia es constatada diariamente desde los observatorios astronómicos mediante evidencia de explosiones que cotidianamente en un extremo producen y en otro desintegran planetas, estrellas y hasta sistemas solares completos. [...] Nosotros como seres humanos: nacemos, crecemos, llegamos a la plenitud de la vida, envejecemos y morimos. Pero no podemos limitarnos a decir que ese ciclo sucede una sola vez. Cuando individualmente podamos comprender que el universo es eterno (sin principio ni fin) en el correr de sus ciclos, que somos partículas integrales de ese universo (igualmente eternos), que todas sus características aplican en todos los planos de existencia, entonces no podremos negar la realidad de la existencia de un método (también eterno) que nos mantenga, como seres existentes, repitiendo nuestros ciclos de vida encarnada. Claro está, estoy hablando de la realidad de la reencarnación, pero yendo más allá: estos ciclos de cada vida encarnada también corresponden a los ciclos de la historia general de la humanidad como especie, lo que significa que según aparecimos, nos desarrollamos y disfrutamos la plenitud de la existencia en este planeta, también decaeremos hasta desaparecer completamente como especie y volveremos a comenzar de nuevo.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


CONCEPTO ETERNIDAD
El obstáculo fundamental para la comprensión de nuestra verdadera naturaleza es nuestra incapacidad de comprender la eternidad. Esto se debe a que siendo seres que en términos generales estamos pasando por etapas de limitación intelectual y experimental, la única manera que entendemos la mayor parte de la información es de manera lineal. Eso significa que obligatoriamente tenemos que asignarle tiempo (secuencia de conciencia) y espacio (localidades separadas de existencia) a nuestra percepción y que por ende todo debe tener un principio y un final. Cuando comprendamos la eternidad entenderemos más fácilmente la idea de que, estando sujetos a los ciclos universales, nada empieza ni termina, sino que se encuentra en un continuo estado cambiante de “ser”. Entonces, la verdadera contestación a la interrogante de cuándo termina nuestro proceso de reencarnación podrá verse más claramente. Aunque muchos “avanzados” en el campo de la espiritualidad certifican haber abandonado todo viso religioso en su vida, sus palabras y actitudes denuncian una predilección por considerarse (a sí mismos y a todos los humanos) piezas ejemplares del universo que de alguna manera no están sujetas a las leyes cósmicas. Nos pensamos diferentes, eternos, que nuestro camino existencial y el desarrollo como seres dotados de personalidad individual nunca terminan. Esa noción está basada, aunque ocultamente, en dogmas religiosos ilógicos que nos hacen creer que somos criaturas especiales en el universo.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


EL SER
Sabemos que el ser humano es un compuesto de muchos sistemas energéticos (incluyendo el cuerpo físico), pero las filosofías espirituales ocidentales tienden a considerar el espíritu como el elemento fundamental del ser humano (encarnado y desencarnado). Mi posición es que el verdadero ‘yo’ es el Ser (con mayúscula para distinguirlo del verbo), en algunas filosofías llamado el Alto Ser o Ente Universal. El Ser no debe ser confundido con el ego ni con el espíritu, estos otros formándose en torno al primero. En este tema William Colón, espiritista puertorriqueño radicado en Nueva York durante muchos años, escribió extensamente sobre este punto. Aunque Colón percibió la información desde una perspectiva espiritista (aunque muy avanzada para sus tiempos), la misma ha sido expuesta por muchas otras filosofías espirituales. Colón llamó estos dos elementos “sustancia” y “esencia” y dijo, en parte: “Podemos, por lo tanto, sostener razonablemente que siendo la personalidad de lo sustancial, es de hecho evolutiva, y por eso variable. Habíamos expresado, por otro lado, que el espíritu en sí, como ser esencial, no es variable, o en otras palabras, que es involutivo”. A diferencia de Colón, opino que el espíritu no es la parte esencial, sino parte del ente individualizado, haya comenzado o no su recorrido evolutivo. El Ser representa la parte esencial mencionada por Colón, siendo ésta la esencia misma que forma todo el universo. El Ser es esa partícula consciente del Todo y subsiguientemente pasa por fases etéreas-materiales-etéreas. En algún momento ese “punto de conciencia individualizado” adquiere herramientas, o vehículos de expresión, una de las cuales es el espíritu. O sea, en su parte interna el espíritu está compuesto del Ser, que a su vez es una parte no diferenciada del Todo, y de otros campos energéticos.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


ANALOGÍA, ALEGORÍA, MITOLOGÍA
la limitación intelectual de la mayoría de los seres humanos nos obliga a usar analogías, alegorías y mitologías para explicar conceptos espirituales. En este escrito, por ejemplo el uso de analogías es imprescindible. Estas técnicas, usadas especialmente en las descripciones de los entornos profundos del universo, nos ofrecen un medio para que la información transmitida pueda ser entendida por la mayoría. Sin embargo, este modo de transmisión de información presenta un resultado natural que en demasiados casos nos confundimos y creemos que las analogías, alegorías y mitologías son literalmente los conceptos espirituales que representan. Por ejemplo, cuando se dice que en nuestro desarrollo vamos “ascendiendo”, eso es una analogía porque un mayor conocimiento no lleva literalmente nuestro consciente a ningún lugar como tal. El desarrollo espiritual no es otra cosa que una expansión continua de nuestro consciente, lo que significa que nuestro próximo “grado” espiritual es alcanzado solamente mediante una comprensión más clara de información recibida y experimentada (sometida a prueba por la experiencia). Por supuesto, a partir de cierto “grado” logramos notar claramente las analogías, alegorías y mitologías como lo que son y nuestra capacidad de aprendizaje aumenta exponencialmente. La mayor analogía malentendida del ser humano es su concepto de Dios. Tal concepto se originó por una necesidad de nuestro pasado antropológico remoto y parece increíble que cientos de miles de años después, aun con los grandes descubrimientos obtenidos de la naturaleza, todavía los traigamos arraigados. Cuando nuestra especie daba sus primeros pasos, con un razonamiento escaso, le dimos cualidades humanas a los fenómenos naturales creando en nuestra imaginación una variedad de entidades poderosas invisibles. Por sus poderes mayores a los nuestros, el sol, la lluvia, el viento y otros cobraron personalidad propia en nuestra mente y para congraciarnos con ellos para nuestro beneficio inventamos una variedad de rituales para rendirles tributo y mostrarles nuestro sometimiento. Con el correr de los siglos fuimos “corregidos” mediante información nueva que decía lo que existía era una sola entidad poderosa invisible manifestada de diferentes maneras. En aquel momento comenzó la erradicación del politeísmo con la proposición de las ideas más avanzadas del monoteísmo. Sin embargo el uso necesario de analogías, alegorías y mitologías para la comprensión del mensaje da cualidades humanas a esa realidad: alguien que ha creado (principio), que tiene deseos, que una vez estuvo solo. Ese concepto, que hasta a recibido el nombre “Dios” y ha sido moldeado y remoldeado por las diferentes religiones, persiste hoy día entre la gran masa humana porque continuamos enfocados más en la analogía que en lo que ésta representa. ¿Significa eso que todo aquel que, como yo, no reconozca a “Dios” como creador ni esté de acuerdo con sus características humanas automáticamente sea ateo? No lo creo. El ateísmo implica un rechazo activo de la existencia de una personalidad suprema, mientras que posiciones como la mía tienden a proponer que eso que la gran masa humana llama “Dios” simplemente está fuera de nuestro alcance intelectual y espiritual. Nuestra posición es, básicamente una de abstención en este asunto debido a nuestra incapacidad reconocida y aceptada, aunque continuamos abrigando ciertos conceptos sobre la naturaleza del universo. Visto de cierto modo, comprenderemos porqué algunas filosofías esotéricas requieren iniciación y mantienen sistemas de grados de estudio. Aunque sé que muchas personas consideran esto un tipo de elitismo, también puedo entender su utilidad. Todo el conocimiento universal está disponible a todos los seres humanos, pero no todos los seres humanos están capacitados para entenderlo. Esta es la realidad de las cosas. La iniciación asegura que los aceptados a ciertos estudios están capacitados para entenderlos, que todos los integrantes de cada grado tienen afinidad para la instrucción y que cada individuo puede avanzar a su propio paso.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


ENERGÍA RESONANTE
La nueva perspectiva que no ofrece la ciencia en cuanto al mundo que nos rodea dice que todos los componentes del universo, en su forma más básica, bien sean sólidos o etéreos, visibles o invisibles, son en realidad energía. Este escrito va un paso más adentro y más adelante intenta describir la naturaleza interna de la energía. Si ya la ciencia nos ha demostrado que todo el universo está en continuo movimiento, que en esa ausencia de reposo lo mismo se forman y destruyen galaxias en el macrocosmos que brotan corrientes eléctricas en lo más profundo de nuestro cerebro microcósmico, deducimos que su causa debe ser algún tipo de energía. Más aun, recordando una vez más que “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”, entiendo que cada cosa que existe es manifestación de una de las diversas transformaciones de una misma cosa. Por lo tanto, todo el universo es energía... el Todo es energía. Según expresado anteriormente, todo tiene su parte interna en diferentes niveles hasta llegar a la Esencia Universal. Lo que hasta ahora hemos llamado “energía” tampoco está exento de esta descripción. La parte interna de la energía es la resonancia, que está basada en su cualidad de vibración, o movimiento. Tal movimiento se debe al fenómeno llamado “onda”, que ha sido definido genéricamente como “una propagación de una perturbación de alguna propiedad de un medio, por ejemplo, densidad, presión, campo eléctrico o campo magnético, que se propaga a través del espacio transportando energía. El medio perturbado puede ser de naturaleza diversa como aire, agua, metal, el espacio o el vacío”.       De esta definición extraemos por lo menos lo siguiente: 1) La resonancia es una oscilación, o sea, una pulsación; 2) las frecuencias resonantes son “fuerzas impulsoras”; 3) la resonancia es un fenómeno natural propio de todas las cosas (visibles e invisibles). Recordemos que la “frecuencia” mencionada significa la tasa de oscilación, la cual es medida usando unidades que tienen diferentes nombres, según el nivel de “profundidad existencial” que estemos tratando. Por ejemplo, la medida común en “Hertz” (Hercios, o Hz) define la frecuencia en “ciclos por segundo”, o sea cuántas veces se registra la pulsación en un segundo, en nuestro plano físico y algunos similares a este. Estas áridas definiciones nos retan al análisis. “Perturbación” significa cualquier cambio en el estado natural actual de algo; el “medio” es la manera en que cambia (por ejemplo, reducción en densidad [masa]); y el cambio se mueve (propaga) llevando energía.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


RESONANCIA PERCEPTIBLE
Si tomamos la definición de resonancia un paso más allá, podemos ver que la resonancia, como fuerza oscilante (pulsante) depende de la polaridad universal, que sin polaridad no hay resonancia. Eso significa que la resonancia es propia de todas las franjas de vibración (de existencia) conocidas hasta ahora, recordando que la infinidad de franjas vibratorias producen energías de diversas cualidades que a su vez dan forma a todos los componentes del universo conocido. La inclusión aquí de la palabra “conocido” es para enfatizar que en el Todo hay franjas de existencia que son desconocidas hasta para los seres humanos más avanzados en la evolución espiritual. Las diversas cualidades de la resonancia (y de la vibración que ésta produce) causan procesos subatómicos que se manifiestan en cada cosa como densidad, rigidez, colores y sonidos distintivos. Las frecuencias resonantes son “vistas y escuchadas” en nuestro entorno. Es más, todo lo que percibimos mediante nuestros cinco sentidos físicos, mediante nuestros sentidos etéreos (espirituales) y mediante los instrumentos científicos es producto de conjuntos de ondas vibratorias que son a su vez producto de la función normal de la resonancia. La ciencia dice que el ser humano percibe mediante sus sentidos físicos (vista, oído, sabor, olor y tacto), los cuales reciben ondas vibratorias y las transmiten al cerebro para ser interpretadas. Sin embargo, toda la vibración que nos llega es en realidad percibida por todos los sistemas energéticos, tanto físicos como etéreos, que componen nuestro ser. Nuestros campos sutiles, además de nuestros componentes físicos, también son mecanismos de rastreo de todo tipo de vibración. Inclusive, se ha comprobado ampliamente que el ser humano percibe en forma precisa sonidos, imágenes y emociones hasta cuando está todavía en el útero de su madre, sin usar sus sentidos físicos. Decir, como lo he hecho tanto en este escrito, que “todo está en el Todo” tiene su significado lógico. Quizás una manera de decirlo más exactamente sería “todo es El Todo” y lo puedo explicar con una analogía. Imagina una piscina y tú parado en el centro del agua. Con tu atención (consciente) funcionando en modalidad normal, te sientes diferenciado del agua, ves que todo alrededor (el agua, las sillas alrededor de la piscina, la vegetación, la casa, las nubes, etc.) son cosas individuales. Ahora enfoca tu atención en tu piel y luego profundizas sucesivamente hacia dentro de tus tejidos, a tus huesos, a las moléculas que te componen y llegas hasta los átomos que forman tu cuerpo. En ese ámbito, en este nivel de consciencia, ves un mundo diferente y comienzas a moverte por ese mundo, simplemente observando. Ves cómo las cualidades del entorno cambian según te mueves, a veces de un color, a veces de otro, a veces el movimiento sintiéndose más denso, a veces más fácil. Te encuentras el ámbito de El Todo. Los cambios que notas en tu movimiento se deben a que tu punto de atención, tu consciente, ha pasado de tu cuerpo, al agua, al concreto que contiene el agua, a la tierra que contiene el concreto, a la vegetación que cubre la tierra, al aire que permea la vegetación, a la atmósfera del planeta y así sucesivamente al universo. Ya que tu consciente está en este nivel primario, no percibes más diferencia que ciertas cualidades del ambiente... todo es lo mismo pero con ciertas cualidades variantes. Estar consciente en El Todo es nuestro estado natural como partículas que lo forman y El Todo se manifiesta mediante los ciclos de involución-evolución mencionados. Todo lo que percibimos está en un punto diferente de esa manifestación, unas partículas fungiendo como el aire del espacio (éter), otras como líquidos, otras como minerales, otras como vegetación, otras como cuerpos humanos, otras como espíritus, otras como conscientes temporales, etc., pero todas como sistemas energético-resonantes útiles. Los únicos cambios que percibimos estando aquí son cambios en resonancia.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


RESONANCIA ABSTRACTA: MÚSICA
Arbitrariamente llamo “resonancia abstracta” a aquella procedente de franjas vibratorias estrictamente extrafísicas. Por supuesto, toda la resonancia de los cuerpos materiales proviene, en última instancia, de planos extrafísicos, por lo que aclaro que la he dividido de este modo para facilitar mi exposición de este tema. Como músico, para mí uno de los fundamentos más espectaculares e impresionantes de la resonancia es el sonido, particularmente lo que conocemos como “música”. Veamos primero la parte técnica en su expresión más simplificada, que nos dice que el sonido es un “movimiento ondulatorio en un medio elástico” (este medio siendo primordialmente el aire). Desde el punto de vista físico el sonido es producido por “cambios rápidos de presión generados por el movimiento vibratorio de un cuerpo”. La música nos ofrece un ejemplo supremo de las cualidades imperceptibles de la resonancia porque, siendo parte de nuestra vida diaria y aun estando sus efectos en nosotros, no los notamos. Sin embargo, imaginemos por un momento el sonido de una sola cuerda del violín o de una sola tecla del piano... si cerramos nuestros ojos y concentramos toda nuestra atención, percibiremos claramente “algo” más que el simple sonido, percibiremos la resonancia pura e inmediatamente sentiremos algo. Eso se debe a que nosotros, como seres también resonantes (como se verá en otro capítulo) también reflejamos un tipo de sonido, el cual, al combinarse con los de otras personas y de todo lo que está en nuestro entorno, produciremos estados de armonía variables de acuerdo a la resonancia combinada. O sea, con nuestra existencia hacemos música de diferentes cualidades. Aclaro que el sistema musical no es un efecto, no es producto de nada, sino que éste revela las cualidades universales de la resonancia. Entender la parte interna de la música es entender cómo se comporta la pulsación fundamental que da estructura a todo el universo. La música puede ser considerada una pista en nuestro intento de descifrar el acertijo que para nosotros podría ser el universo. El piano nos ofrece una representación visual del sistema musical occidental: en sus teclas blancas vemos la secuencia de las varias notas (tonos) que componen la escala ascendente (de izquierda a derecha) del sistema y las teclas negras que reflejan semitonos (medio tono) situados entre los tonos. El patrón de la armonía de la naturaleza incluye el fenómeno de excluir un semitono entre las frecuencias de Mi y Fa y también inmediatamente después del último tono de cada octava (el Si). Este fenómeno forma un patrón determinado 1 – 1 - ½ - 1 – 1 – 1 - ½ , significando que entre las notas Do y Re, Re y Mi, Sol y La y La y Si hay un tono completo, pero entre Mi y Fa y entre Si y Do hay medio tono. Esto, que podría ser llamado “misterio” por muchas personas, tiene su explicación, pero este concepto, por su amplitud y profundidad, no es materia del presente escrito. Siendo la música un sistema totalmente matemático, las frecuencias resonantes de cada semitono que asciende o desciende en la escala musical representan un cambio de vibración resonante equivalente a 1.059. Por ejemplo, en el caso de un movimiento de La4 a La4 Sostenido (medio tono) la diferencia es calculada: 440 X 1.059 = 465.96 Hz. Por otro lado, la diferencia de un tono completo (como de Do a Re) es de unos 1.123 Hz. El espectro normal de audición human figura entre las frecuencias de 20 y 20,000 Hz, con la persona promedio pudiendo distinguir unos 1,400 cambios de frecuencia y con la música occidental utilizando primordialmente solamente unos 120. Esto nos da una idea de dos limitaciones humanas en cuanto a la frecuencia resonante: la primera señalando nuestras limitaciones de percepción consciente y la segunda revelando, dentro de esta primera limitación, nuestra capacidad reducida de distinguir la infinidad de diferentes tonalidades percibidas. Bastará con aclarar que, analizado profundamente, cada tono musical refleja una complejidad inmensa de vibraciones resonantes, que en realidad no hay tal cosa como un sonido “puro” en nuestro ámbito existencial. Aunque al presionar la tecla del piano creamos oír un sonido límpido, éste es en realidad un compuesto de muchas frecuencias resonantes armónicas.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


RESONANCIA VISUAL
Este tema, que trata de la resonancia, la cual produce la energía, la cual produce la materia, nos trae a un campo sumamente interesante en cuanto a la naturaleza del universo. Este tópico nos refiere al concepto que toda la materia, en sus estados sólido, gelatinoso, líquido y gaseoso, es en realidad una inmensa “imagen holográfica” o, como se conoce más comúnmente, un holograma. Las imágenes holográficas son fascinantes porque representan objetos que muestran todas las cualidades los sólidos, pero que comprueban ser evanescentes y etéreos (fantasmagóricos) al intentar tocarlos. Este tipo de imágenes son formadas por la interferencia resultante de ondas de luz que se cruzan en su paso por el espacio. Un ejemplo simple de patrones de interferencia es visto cuando lanzamos dos piedras separadas en un estanque de agua. El impacto de cada piedra en la superficie produce una onda que se extiende perfecta y circularmente desde el centro de impacto hacia afuera. En algún momento ambas ondas se encontrarán y cruzarán cada una el movimiento de la otra formando patrones de contacto. Imaginemos ahora los patrones de interferencia producidos por cientos de piedras lanzadas a la vez al estanque o hasta aquellos producidos continuamente por incontables millones de fotones en el universo. Todo choque de ondas, incluyendo los fotones, las ondas de radio, etc. crea patrones de interferencia. Lógicamente, nuestra tendencia es dudar la validez de un universo holográfico porque los objetos que nos rodean no son sutiles, sino que demuestran ser sólidamente impenetrables. No es lo mismo decir simplistamente que “todas las cosas son átomos” que darle con la cara a una pared, ¿cierto? Pero que el universo sea transparente no es la acepción que se le da al holograma. Lo que esta teoría significa es que el holograma forma el molde energético que propicia el proceso por el cual éste se va llenando mediante las diversas combinaciones químico-atómicas que producen las muchas variedades de la materia. La aplicación de la teoría del holograma al funcionamiento humano comenzó con el trabajo del neurofisiólogo Karl Pribram, quien paralelamente con el físico David Bohm (pero independientemente de él) fueron los arquitectos de esta idea revolucionaria. La consideración del holograma como una respuesta abarcadora ha crecido desde sus comienzos en la década de 1960, ya que este modelo aparenta ser la única explicación lógica no sólo de los procesos del cerebro, sino también del mundo que nos rodea y de muchos fenómenos paranormales. Por ejemplo, la holografía ha sido propuesta como explicación de las experiencias cercanas a la muerte (Kenneth Ring, 1980), de los estados alterados de conciencia (Stanislav Grof, 1985), de la naturaleza de los sueños (Fred Wolf, 1987), y de la sincronía de eventos (F. David Peat, 1987).
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


OPINIÓN ALTERNA SOBRE UNIVERSO HOLOGRÁFICO
En cuanto al tema anterior sobre el universo holográfico, yo tengo una opinión alterna. No hay duda que debemos reconocer el valor incalculable del trabajo de los científicos que se han enfocado en el holograma como explicación de muchos fenómenos indescifrables. Por ejemplo, los científicos proponentes del holograma universal, considerando la capacidad de éste para retener una copia de toda la información en un solo fragmento, lo han aplicado para descifrar los enigmas de las funciones de la memoria. Estas funciones incluyen el almacenamiento (dado que se ha calculado que la persona promedio acumula durante su vida unas 280,000,000,000,000,000,000 [2.8 X 1020 ] unidades de información), la capacidad de recordar (alumbrando la imagen del holograma) y olvidar (no pudiendo alumbrarla precisamente), la memoria asociativa, la habilidad de reconocer cosas que nos son familiares, la memoria fotográfica, la sensación de extremidades amputadas, etc. Sin embargo, mi experiencia me sugiere que ninguna de esas facultades mentales está localizada en el cerebro, sino que el holograma que estos nobles científicos buscan en el cerebro es el mismo que se encuentra “afuera”, en todo el universo. Por lo tanto, decir que las funciones de las unidades de información de memoria es un proceso estrictamente cerebral se queda corto en la descripción. Opino que si todo está literalmente en el Todo, entonces hasta las funciones cerebrales y todo su contenido también están en el Todo, que toda la información está diseminada por ese gran sistema resonante y que cuando recordamos algo en particular, por ejemplo, estamos teniendo acceso una parte específica de ese sistema resonante. Nuestra existencia está lejos de estar aislada de la de nuestros vecinos inmediatos, tampoco de la de nuestros compatriotas ni de los demás seres humanos. Es más, nuestra existencia no está siquiera separada de nada que exista en el universo. Vivimos en un mar de resonancia donde nos afectamos los unos a los otros sin darnos cuenta y esto lo han sabido las culturas más antiguas desde hace milenios. La presencia, por ejemplo, de un objeto masivo en el centro de un salón influencia la estructura energético-resonante del salón. El desparrame urbano, según crecen las ciudades, tiene un impacto palpable en las cualidades energéticas de la región en que se encuentre. El estilo de vida de una sociedad numerosa e influyente afecta las cualidades de toda la humanidad. Todo, absolutamente todo, lo que se haga diferente al curso de la naturaleza tiene consecuencias futuras debido al reajuste natural de la resonancia. Algunos de los cambios que hacemos al estado natural del planeta nos traen consecuencias con las cuales podemos vivir relativamente bien, pero otros causan tanta desarmonía resonante que provocan procesos que son sumamente perniciosos para nuestra existencia física. En las sesiones que mencioné en la introducción a este escrito, las preguntas que me eran formuladas eran seguidas por un tipo de “movimiento quieto instantáneo” hacia la información requerida para la contestación. En un flash podía detectar (sin observarla) un tipo de matriz cuadriculada verde contra un fondo negro, como un mapa cósmico de coordenadas, por donde mi conciencia se desplazaba a una velocidad increíblemente rápida. No es llegar a un lugar, obtener la información y regresar. Aunque no puedo garantizar que el “movimiento sin movimiento” no se extendía hacia fuera de mi cerebro, puedo garantizar la sensación de que su depósito no está localizado estrictamente localmente. Otra vez las palabras no son suficientes para describir la experiencia, puesto que estoy enfatizando de nuevo que nuestro consciente no va a ningún lugar en estas ocasiones, sino que el enfoque de su presencia está despierto en algún punto del universo sucesivamente. No es tan difícil entender este tema si consideramos que el sistema de resonancia produce no sólo un plano de existencia, si no muchos que ante nuestra percepción ocuparían un mismo espacio. Estos planos, dimensiones o cualquier otro denominador similar, son simplemente franjas de vibración que están aquí, ahora, sin que las notemos. Estamos acostumbrados a usar el concepto de “espacio” solamente en un plano, el material, y en algunos casos, en dos si contamos el llamado plano “espiritual”, debido a que la mayoría de las personas viven concentrados en el mundo físico. Pero en el espacio donde estás sentado leyendo estas letras existe una infinidad de cosas que son comúnmente indetectables. Por ser invisibles las consideramos “no existentes”, pero en otras dimensiones nosotros tampoco “existimos” aunque estemos en el mismo “lugar”. Entonces, cuando los sentidos etéreos de las personas “sintonizan” (inadvertidamente o a propósito) aquí y ahora alguna de esas otras franjas, pueden percibir cosas que pensaban imposibles de existir. Este tópico será tratado más adelante en referencia a la resonancia que específicamente atañe al ser humano. Partiendo de estas experiencias tengo una sensación que me dice que siendo la resonancia tan predominante en el universo, ésta es el medio del consciente. O sea, que nuestra capacidad de estar consciente, sea en este plano físico o en otro, es facilitada por la resonancia universal. Más aun, esa sensación me dice que los seres humanos tenemos el potencial de experimentar directamente la resonancia y que cuando podamos hacerlo nuestro consciente podrá estar en muchos “lugares” (analogía) a la vez y hasta en todos los lugares a la vez. ¿Fantasía? Quizás...
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


RESONANCIA CROMÁTICA
Paralela con la resonancia sonora, el la cual cada franja vibratoria incluye diversos tonos auditivos, la resonancia cromática tiene que ver con los colores resultantes de cada frecuencia. Básicamente, esto significa que cada vibración resonante tiene naturalmente cualidades sonoras y cromáticas, o sea, que emite un sonido y un color particular. La menor parte de todo el espectro cromático, así como del espectro sonoro, son imperceptibles por el ser humano. En el caso del primero, la medida de luz (científicamente llamada “radiación electromagnética de una longitud de onda”), es expresada en nanómetros. Entre el espectro total de la luz, que se encuentra entre 300 nanómetros (ultravioleta) y 1,400 nanómetros (casi infrarroja), el ojo humano promedio responde a longitudes de onda entre 380 y 740 nanómetros. La longitud de onda de la luz visible entre estos límites corresponde a los colores identificables como rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul y violeta. Por supuesto, entre cada color hay un sinnúmero de matices de colores secundarios. Porque el ojo humano no perciba la mayoría de los sonidos y los colores no significa que estos no existan. Como sabemos, las comunicaciones telefónicas abundan en nuestro entorno, pero no podemos escucharlas sin dispositivos que reduzcan su frecuencia a nuestra banda (franja energética) de percepción humana. Por otro lado, en algunos seres humanos son comunes las experiencias de ver destellos repentinos con sus ojos y hasta colores al cerrar sus ojos en meditación. En estos casos la percepción física es amplificada temporalmente por nuestros sentidos espirituales. De hecho, la ciencia cuenta con aparatos capaces de medir las cualidades sonoras y cromáticas de la resonancia hasta ciertas frecuencias que están fuera de nuestra percepción. En estos ámbitos existen colores que son, literalmente, imposibles de describir con el lenguaje humano. La lógica nos dice que las limitaciones en ambos extremos (bajo y alto) de los espectros sonoros y cromáticos están en nuestras capacidades de percepción, no en la amplitud del Todo universal.
COMENTAR: wallice@wallice.com
REGRESAR A TEMAS


ISBN 978-0-9794213-7-3

Library of Congress
Control Number: 2008906665

Editorial Fundación Spiritus
P.O. Box 1675
Sabana Grande, PR 00683

correo@fundacionspiritus.org
www.fundacionspiritus.org


CONTENIDO

Parte 1
Un universo resonante

Introducción 8
1. Preámbulo 16
2. Todo es energía 29
3. Resonancia abstracta 41
4. Resonancia material 72
5. Resonancia humana 89

Parte 2
Más allá del espiritismo

Introducción 128
6. Sobre Dios 131
7. Sobre la materia 135
8. Sobre el espíritu 154
9. El camino espiritual 180
10. Epílogo 196
Bibliografía 197