"Uno Perfecto
de Muchos Diferentes"

 

El Libro de la Vida

Fidel Guasp
Cabo Rojo, PR
28 Febrero 07

¿Cómo se puede explicar que dos seres humanos se conozcan y casi inmediatamente sientan una empatía mutua? Puede haber muchos intentos de explicación al respecto, pero los espiritistas sabemos que como seres inmortales, reencarnantes, no importa el lugar ni el momento, los espíritus en algún momento histórico han creado vínculos de afinidad y ésta permanecerá a través de los tiempos y se reconocerán como tal ante el encuentro.
Hablar de mi hermano espiritual Fidel es tan fácil como difícil, lo primero porque la humildad, sencillez, franqueza y transparencia acompañada de un buen humor permanente facilitan la encomienda y lo segundo porque se puede caer en la adulación cuando existe esa gran afinidad. Los que conocemos a Fidel y compartimos sus ideas espiritistas reconocemos en él un gran caudal de conocimientos cuyo principal interés es ponerlo en práctica y demostrar con ejemplos diarios. Es ser consecuente con él mismo, acompañado de su inmenso deseo de compartirlo con todo ser humano que se cruce en su camino, buscando siempre no caer en lo ofensivo cuando las ideas no son acordes y también con sus errores como cualquier hijo de vecino. No es común encontrar un buen ser que a su lado no esté acompañado por otro. En algunas partes lo expresan así: "Detrás de cada gran hombre hay siempre una gran mujer" y este caso no es la excepción, pues en el hogar que conforman Fidel y su esposa, Ada, se respira el aire del amor, de la comprensión, del respeto mutuo, del buen humor. Todo esto se percibe siempre alrededor de una exquisita taza de café con una formula inequívoca de ingredientes. Lo anterior no puede producir algo diferente a "El Libro de la Vida", el cual para mí ha sido el plasmar su vida en forma sencilla, como lo es él. Fidel ha llevado a un libro lo que a diario conversa con nosotros en forma amena, con convicción plena de lo que dice. Él siente y vive consecuentemente y lo ha hecho con el propósito de ayudar a quien lo necesite, o mejor que vibre cónsono con quien encuentre eco en sus palabras. Me gusta su manera de impartir sin imponer, de conciliar sin conceder, de disentir sin ofender, de dar sin interés. Sólo me queda dar las gracias por su amistad, o mejor dicho su hermandad, su casa de puertas abiertas permanentemente, su incansable persistencia en brindar una sabrosa y refrescante taza de café para tener un momento dedicado a la buena conversación y su inigualable caudal de experiencias que lo llevaron a escribir este regalo que es el "Libro de la Vida".
— Rubén Darío Palacio Salazar

Para obtener copia de este libro, favor de llamar al autor al 787-851-0733

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