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La Regla de Ocha es una de las religiones que sobrevivieron la diáspora y se fortalecieron en el Nuevo Mundo. Ésta se alimentó mayormente del crisol de diversas naciones africanas y en menor forma de cierta influencia proveniente de las creencias religiosas locales - tales como las religiones amerindias de la cuenca del Caribe). Además de la Regla de Ocha, podemos nombrar el Abakua, Kimbisa, Obeah, Voodoo, Macumba, Umbanda y Palo Monte. Poco sabían los colonizadores que al importar millones de esclavos para trabajar en plantaciones de azúcar, café y piña, ellos traerían consigo voces religiosas que han sobrevivido con ferocidad. Los esclavos nos heredaron sus técnicas religiosas de trance y posesión, su música, sus comidas y su amor incondicional a los ancestros y deidades. Algunas de estas ceremonias y ritos incluyen el toque de tambores consagrados, o Batá, sus complejos bailes, la ceremonia de kariocha, o coronación, y una rica tradición de ebbós diseñada para ayudar a los creyentes a mantener el balance entre iré y osogbo. Hoy día conocemos a la Regla de Ocha como "Santería", ya que cuando los esclavos llegaban eran bautizados y obligados a adoptar el cristianismo. En áreas donde el catolicismo dominaba los esclavos tuvieron la inteligencia de ocultar sus creencias y tradiciones tras las imágenes de santos que de alguna manera u otra les recordaban a sus orishas. De tal manera, mientras participaban en ritos católicos para la Virgen de la Caridad del Cobre, por ejemplo, secretamente adoraban a Oshún, deidad de los ríos. Para los esclavos los santos católicos se convirtieron en un nuevo códice, pero siempre tuvieron claro que Shangó, el orisha representativo de la virilidad masculina, del rayo y el trueno, no vive bajo las faldas de Santa Bárbara sino en los otanes o piedras consagradas. Aunque hoy día hay oloshas de nacionalidades diversas, en un pasado esta tradición estaba compuesta en su mayoría por africanos, bien fueran esclavos o libertos. Pero con la iniciación de criollos se abrieron paulatinamente las puertas a personas de otros trasfondos. Los orishas no discriminan cuando seleccionan las cabezas de sus iniciados. Ninguna historia por breve que sea, será completa sin que hablemos de los héroes y heroínas, progenitores y albaceas de nuestras tradiciones. Por ello les invitamos a que vean la página sobre nuestros antepasados.
© Templo Yoruba Omo
Orisha 2005
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